Escritos Colaterales

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Location: Haedo, Buenos Aires, Argentina

Friday, April 30, 2010

"Tú no has ganado nada"

Hace ya más de una década, cuando aún el modelo neoliberal reinaba en toda Latinoamérica, el entonces arquero paraguayo de Vélez, José Luis Félix Chilavert, arremetió contra un destacado rival uruguayo que jugaba en San Lorenzo. “Tú no has ganado nada”, disparó el guardameta.
La frase se popularizó rápidamente y la gente la repetía entre sonrisas socarronas. Pero esas palabras eran tan solo el síntoma de una sociedad que había terminado de consolidarse: la del discurso único y la de la medición del valor de las personas por sus resultados o por su productividad en términos económicos.
Cuándo una persona le dice a la otra que “no ha ganado nada”, lo que en verdad le está diciendo es que se calle la boca, que no opine, ya que su discurso no tiene valor, porque no está avalado por “resultados”. ¿Pero qué pasa en la política? ¿Quién decide cuáles son los buenos resultados y cuáles los malos? ¿Los miles de desocupados, que supuestamente no generan buenos resultados ni son productivos, deben callarse? ¿Y en el amor? ¿Y en la familia? ¿Quienes sí pueden hablar porque son ganadores?
La lógica del resultado derribó todas las barreras, penetró en todos los ámbitos y se instaló en la mentalidad de esta sociedad del siglo XXI.
Y ni que hablar en la Argentina. Oficialismo y oposición (si es que en el país existe algo similar a una oposición con todas las letras) calientan sillones en cuanto espacio mediático se presenta para acusar a su rival de “no haber ganado nada” y buscando eliminar su discurso. Lamentablemente, en otro contexto la discusión política masiva debería ser sana y constructiva, pero eso sólo ocurre cuando las protagonistas son las ideas y no el show mediático.
No importa que el debate se dé entre Amalia Granata y Aníbal Fernández o entre Hugo Chávez y Catherine Fulop (por dar un ejemplo internacional). Lo que no puede ocurrir es que los opositores al gobierno descalifiquen a Fernández tratándolo de corrupto, ni na Chávez acusándolo de dictador, ni a Granata de prostituta, ni a Fulop... bueno, de lo que sea. Todos, absolutamente todos los discursos deben tener la oportunidad de ser escuchados. Y después, la gente puede decidir cuál es más válido o calificado.
Ese es justamente el problema: que la gente no ha ganado nada. Mejor dicho, no hemos ganado nada. Desde luego, eso nos descalifica como interlocutores con los que sí han ganado y tienen el derecho de arrogarse las palabras, como Juan Sebastián “la Brujita” Verón, como Chilavert, como el Grupo Clarín o como Elisa Carrió.
Tal vez sea hora de derrotar al triunfalismo. Aunque suene paradógico, una sociedad que busque la inclusión, la libertad de expresión, la equidad, la justicia social y, desde luego, el desarrollo económico, debe liberarse de la opresión de los triunfos inventados y, sobre todo, de la estigmatización del que no gana.

Monday, April 19, 2010

El cabaret de la vida

“Es como dicen, señor, Boca es un cabaret”, dispara el taxista para iniciar una charla que pudo haberle quedado pendiente del pasajero anterior. Parado sobre la línea amarilla de la avenida, cruza en amarillo y continúa: “La verdad que es una vergüenza el ejemplo que nos están dando a todos”.
Ante la respuesta limitada a lo gestual, decide esperar unos segundos que dejan escuchar la radio ultraderechista pero oficialista que suena de fondo. El locutor, entre risueño e indignado, cuenta que Riquelme le quiso quitar una novia a un compañero de equipo por mensaje de texto y que este, se enojó tanto que se lo fue a mostrar a los dirigentes. Ah, y que Riquelme se burló de la suerte de Palermo para hacer 200 goles y que Palermo le contestó con una conferencia. Y también que el defensor colombiano que casi le rompe la pierna a un jugador de Colón lloró en cámara porque el compañero del herido le dijo ‘negro de m…, andate a África’.
Aprovechando que el taxista giraba en U por la avenida, mientras resoplaba y balbuceaba, la mirada se escapó por la ventana buscando auxilio. “Cobos 2011″, rezaba un cartel. A continuación, en el mismo paredón, otros dos afiches: uno decía “Macri 2011″ y estaba medio arrancado y el otro, un poco más pequeño, sostenía “No al pago de la deuda externa y repudio al capitalismo salvaje. Firmado: Movimiento Izquierda Socialista de Liberación Latinoamericana”.
La mirada volvió una vez más al coche buscando un sticker, un cenicero, lo que sea que pierda la vista. La tapa del diario gratuito que dan en los trenes afirmaba que los gobernadores opositores se juntaban con la presidenta para pedirle plata, pero que por otra parte repudiaban su forma de gobernar y sugerían que diera un paso al costado para que gobierne Cobos, el vicepresidente y candidato opositor.
Mejor pasar rápido de página. “La Iglesia asocia la pedofilia con la homosexualidad”. No, mejor la página que sigue. Una entrevista exclusiva al dibujante Liniers. Basta. Es suficiente.“El problema es lo que cobran esos muchachos, una fortuna”, dice el taxista parando en doble mano al finalizar el recorrido. “¿Cuánto es maestro?”. “A ver, 25 pesos”, contesta, redondeando los 24,58 pesos que marcaba el reloj. “¡Pero fueron 10 cuadras, señor!”. “Ya no se puede vivir con tanta inflación”, responde indignado. Probablemente siga este tema con su próxima pasajero.
Al llegar a casa después de un largo día de trabajo, la tele debería proporcionar algo de entretenimiento, de dispersión o algo que enriquezca el espíritu. No se puede negar que Aníbal Fernández en sweater charlando con bloggers no cumple esos requisitos, pero mejor proseguir con el zapping. “Conozca a las nuevas vedettes de Bailando por un Sueño 20″. Click. “Liberan al asesino de María Soledad”. Click. “Macri dice que no sabía nada de Ciro James, ni de las escuchas ilegales y posterga su declaración por un viaje a India”. Click. “Moyano denuncia que De Angeli le dijo ‘negro, borracho y villero”, pero no lloró en cámara. Click, click. “Este año el brote de gripe A sería peor que el del año pasado y no alcanzarían las vacunas”. Click, click, click. “Duro cruce entre Ricky Fort y Rocío Marengo”…
“¡Qué cabaret, por favor! Mejor pongo la radio. Al menos están hablando de Boca”.