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Saturday, August 20, 2011

Los melones que se acomodan

Como seguramente habrá advertido, estimado lector, la semana pasada, es decir apenas concluidas las elecciones primarias nacionales, en esta sección ni siquiera hemos mencionado el tema. Desde luego, se podrá pensar que el motivo haya sido la indiferencia. Otro podrá decir que fue por olvido, por omisión, por ninguneo o incluso por beneplácito o descontento con el resultado.
No descartamos ninguna hipótesis, pero lo cierto es que todo es más divertido algunos días después. Durante toda la semana posterior, tal como ocurre siempre, los ganadores y perdedores salen a la luz, declaran, juran, prometen, amenazan, lamentan, ríen, lloran, agachan la cabeza, la levantan orgullosos, se resignan y todos, absolutamente todos, se reacomodan donde y como pueden.
Gracias a esta breve espera, pudimos ver esta semana a Duhalde reivindicando una vez más a la dictadura militar y retomar la ya extinta teoría de los dos demonios; al ruralista VIP Hugo Biolcatti transformarse en el Fito Páez de la oposición y luego admitir que un poco había mentido, porque a los ruralistas les está yendo bien con este Gobierno; a De Narváez admitiendo que en verdad Cristina está haciendo las cosas de manera correcta y que si bien fue muy crítico, en verdad él es un poco oficialista, a pesar de ser tan opositor; a Aníbal Fernández respirando profundo, porque según él, si la sociedad no los votaba a ellos estaba encaminada hacia el suicidio; a Macri saludando a CFK desde su crucero vacacional, en bermudas, mientras sus funcionarios anunciaban un aumento del ABL para sus votantes porteños; a Carrió admitiendo el fin de su carrera en la vida pública, lo cual hizo temblar al sector privado; a Ricardo (¿O es Raúl?...ya resulta imposible saber si es él o el padre) Alfonsín diciendo que era obvio que iba a perder, porque él no puede ir casa por casa convenciendo a la gente; y a Altamira jurando que para él es un verdadero milagro que la izquierda haya sacado el mismo 2,5 por ciento que viene sacando desde el regreso de la democracia. Realmente muy divertido.
Al que no vimos fue a Fito Páez (que no es solo él, sino también las abultadas huestes seisieteochistas que quieren hacer la revolución, siempre que no tengan que cruzar la avenida Córdoba hacia el sur). No le escuchamos decir que le da asco la mitad de Buenos Aires que votó a Macri y también Cristina, porque hay que dejar en claro que la presidenta ganó en casi todos los barrios, sobre todo en los más pobres, en los que el líder del PRO también había hecho diferencia. Tampoco le escuchamos decir que le da asco la mitad bonaerense que votó a Scioli. ¿O acaso es que el ex motonauta se pasó a la izquierda y nadie avisó nada?
De aquí a octubre pueden pasar muchas cosas, pero algo hace sospechar que antes del triunfo casi inevitable de CFK, habrá cada vez más oficialistas y muchos de lo que hasta hoy eran enemigos, pasarán a ser amigos sin pasado ni prontuario. Si hasta en 678 citaron a ¡¡¡Jorge Asis!!! Una vez más amigos, como ya sabrán, cuando el carro se pone en marcha, los melones se acomodan solitos.

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