Alguien tiene que pagar
Luego de semanas enteras de manifestaciones en las calles y de una cruenta represión policial y parapolicial, el presidente chileno, Sebastián Piñera, eligió cerrar la disputa por la educación pública en el país trasandino, esa nación que ha sido modelo de progreso para tantos de nuestros dirigentes, desde Domingo Faustino Sarmiento hasta algunos de los más actuales políticos argentinos (principalmente de los partidos de derecha).
Los estudiantes chilenos se movilizaron pidiéndole a su Gobierno que de una vez por todas estructure un nuevo modelo educativo de acceso público, que complemente el sistema privado, cuyo costo es cada vez más excluyente para la sociedad chilena. En fin, le piden a Piñera que invente una especie de UBA, como tiene la Argentina, para financiar la formación de todos los jóvenes, y que el que desee cursar en una institución privada y pagar, también pueda hacerlo. Pero el proyecto de Reforma Educativa de Piñera, repudiado por alumnos, docentes, gremios y todo el arco opositor, prevé financiar los estudios de apenas el 40% de los jóvenes.
La primera respuesta, como ya todos han podido ver, fue una conciliadora represión con tanques hidrantes, gases lacrimógenos (solo en el edificio de la Universidad de Chile se arrojaron al menos 500 cartuchos), palos y detenciones masivas. La segunda, fue la persecución y el espionaje liso y llano contra los líderes estudiantiles y sindicales que convocaron a las protestas. La tercera la dio la semana pasada, tras la aprobación de su proyecto reformista, con un discurso que ya no deja margen de confusión: “Todos quisiéramos que la educación, la salud y muchas cosas más fueran gratis para todos, pero quiero recordar que, al fin y al cabo, nada es gratis en esta vida, alguien lo tiene que pagar; si le damos educación gratuita al 10% más favorecido de nuestra sociedad, lo que estaríamos haciendo es que el total de la sociedad, incluyendo los más pobres, con sus impuestos estarían financiando la educación de los más afortunados, y por lo tanto, quiero hacer un llamado a alejarnos de las consignas y entrar al fondo del problema”. Más claro, imposible.
La palabras y las acciones de Piñera reflejan y sintetizan el pensamiento neoliberal. Desde luego, omiten un detalle: la educación pública y gratuita es financiada por el Estado, es decir, cada uno de los contribuyentes del país. Inclusive, en algunos países, existe un impuesto especial para los más ricos, quienes contribuyen con una suma mayor a la del resto de la sociedad.
La educación pública, sin dudas, es un tema que toda la sociedad debe discutir. Los estudiantes chilenos propusieron un llamado a plebiscito, para que sea la misma gente la que decida el futuro del país, pero el Gobierno lo rechazó de plano.
Todo esto, deja algunas preguntas abiertas: ¿No tomó ya una decisión el pueblo chileno al elegir a Piñera como presidente? ¿La gente, la mayoría que lo votó, no estaba al tanto de que este político de origen neoliberal pinochetista tomaría este tipo de decisiones? ¿Es esta reforma educativa el verdadero motivo de que miles de jóvenes salgan a las calles, armen barricadas y se enfrenten a los carabineros, poniendo en juego su propia vida? ¿No será que existe un modelo de exclusión global por encima de estas cuestiones? ¿Cuán lejos está la Argentina de que alguna chispa pueda hacerla explotar?

1 Comments:
Es un tema complejo, acá estamos sufriendo la escuela gratuita, pública y obligatoria. Las aulas están llenas de adolescentes que no quieren estar allí, y tradicionalmente no estaban. La UBA está llena de jóvenes que no terminarán la carrera por falta de interés y de otros, extranjeros que aprovechan la oportunidad única de una universidad gratuita. Privatizar no es la solución pero a veces, y da vergüenza decirlo, estamos tirando perlas a los chanchos.
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