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Saturday, September 10, 2011

Consideraciones sobre lo urgente

El 11 de septiembre de 2001, el mundo cambió para siempre. Eso dicen, al menos. La realidad es que muchas cosas ya no volvieron a ser lo mismo que eran, pero otras siguen ahí, latentes, al borde de la ebullición. Hay situaciones que llevan décadas y décadas sin que un mínimo atisbo de esperanza permita vislumbrar que algo va a cambiar y, aunque ocurran lejos, en esta sociedad global ya nada está lejos.
La semana pasada, la Oficina de Ayuda Humanitaria de las Naciones Unidas reveló que solo en Somalía y Kenia hay 13,3 millones de víctimas de la hambruna que azota al famoso Cuerno de África. Según sus datos 146.000 personas requieren asistencia alimentaria en Yibuti, 4 millones en Somalia y 4,3 millones en Kenia. Además, 4,8 millones de personas necesitan urgente asistencia en Etiopía.
Para tener una visión más global del problema, la ONU presentó el Mapa del Hambre 2011, a través de su Programa Mundial de Alimentos (PMA). La cifra es alarmante: 1.000 millones de personas en todo el mundo sufren de desnutrición, un número equivalente a toda la población de América del Norte y Europa, juntas.
A veces, esta cifra nos puede parecer absolutamente lejana, ya que la Argentina se encuentra entre los países más afortunados del planeta. Efectivamente, este índice de Naciones Unidas establece cinco categorías, de acuerdo al porcentaje de personas desnutridas con respecto a su población. Nuestro país se encuentra en la categoría más alta, junto a los que también tienen menos del 5 por ciento, junto a Chile, Uruguay y Guayana Francesa, en Sudamérica y a Costa Rica, Cuba, México, Estados Unidos y Canadá, en el resto del continente. Brasil, se encuentra en un segundo escalón, entre el 5 y el 9 por ciento, mientras que Bolivia vive una peor situación, ubicándose en el cuarto grupo (entre el 20% y el 34%). Haití, desde luego, la pasa aún peor.
Desde esta perspectiva, sin duda todo nos parece lejano, pero la desnutrición es una realidad tangible en una Argentina que muestra cifras exorbitantes de crecimiento año tras año. Según el Indec, en la primera mitad de 2011, la gestión Kirchner en su conjunto ha logrado llevar el índice de pobreza al 8,3% y la indigencia al 2,4%. Las cifras extraoficiales (de las provincias y de algunas consultoras privadas) son un tanto más altas, desde luego. Si busca algún tipo de estadística acerca de la desnutrición, le deseamos buena suerte, estimado lector.
Desde luego, la recuperación de la economía es un proceso lento e interminable. Son muchos los avances que se han logrado en los últimos años, pero, ¿el hambre no es una prioridad? ¿Cuánto costaría eliminar el hambre en la Argentina? ¿Alguien sacó la cuenta? A principio de 2011, seis niños de una comunidad wichi del Norte Argentino murieron por desnutrición, pero no es necesario irse hasta los extremos del país para saber que eso existe. Sin dudas, la Asignación Universal por Hijo es un paso de gigante, pero el Estado debe velar por que llegue a todos los rincones de la nación, sin intermediarios, porque sin equidad no hay crecimiento real.

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